Una borrasca canaria

Satélite, masas de aire. Noche del lunes 25 Marzo 2019
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Desde cierto punto de vista, se podría decir que las estructuras atmosféricas son como los seres vivos; nacen, evolucionan, y mueren o se disipan. Y, como no, éste ha sido el caso de la Depresión en Niveles Altos de la Atmósfera (DANA), responsable de las lluvias a lo largo de toda la semana, la última de marzo, en Canarias.

Dicha masa, también conocida coloquialmente como «embolsamiento de aire frío en altura», se desplazó desde el Mediterráneo, atravesando de este a oeste la península ibérica para adentrarse en el océano Atlántico, «dibujando» un desplazamiento poco frecuente en las perturbaciones de origen polar, y que podríamos denominar, desplazamiento «retrógrado» de la perturbación.

Mapa de temperatura y geopotencial. Nivel 500 hPa. Domingo 24 Marzo 2019

Revisando imágenes de satélite desde el domingo hasta el martes, justo antes de que entrara por el oeste del archipiélago esta depresión en altura, ésta comenzó a amplificar y a reforzar su influencia en capas bajas, generando nubosidad no solo de base alta o media, sino también baja.

El domingo por la noche, conforme se iba acercando al archipiélago, la DANA empezó a desarrollar frentes, que son estructuras que forman parte de las borrascas típicas y presentes en las capas más bajas de la atmósfera.

Poco después, también en su zona central, presentaba un frente ocluído en esa área coloreada en rojo, con forma de nido de nubes de tormenta, señal de madurez de la borrasca, donde el frente frío alcanza al cálido y se juntan ambas masas de aire.

Satélite, masa de aire. Domingo 24 marzo 2019

Por consiguiente, y a tenor de lo explicado, ya no podía decirse que la influencia de la DANA se limitara solo a niveles altos de la atmósfera. La perturbación había evolucionando hacia una borrasca polar, con influencia en capas bajas. Tan solo faltaba que su circulación ciclónica fuera cerrada o continua, es decir, que los vientos girasen de forma ininterrumpida en torno a un centro relativo, el centro de la borrasca, algo que ocurrió unas horas después. Mientras, en altura, la presencia de aire frío sobre este centro continuaba existiendo y era la causante de lo que estaba ocurriendo más abajo.

Por lo tanto, pasamos de hablar de una DANA inicial, la cual suele dejar chubascos concentrados e intensos pero repartidos de forma irregular en el territorio, a una borrasca de las de toda la vida, las cuales suelen dejar lluvias más homogéneas en el espacio, y de manera menos concentrada en el tiempo, sobre todo, si su centro está muy cerca, como lo era en esta ocasión. Así que no se trata de un capricho cambiarle el nombre, sino que si se trata de una estructura u otra, el carácter de las lluvias que «trae» va a ser diferente, y sus efectos en el territorio, también.

Se podría decir pues que asistimos al «nacimiento» de una pequeña borrasca justo sobre nuestras cabezas, en el entorno del propio archipiélago, una borrasca «canaria», nuestra.

Satélite, masas de aire. Noche del lunes 25 Marzo 2019

Su frente frío, fue el causante de las lluvias «mañaneras» el lunes 25 de marzo en El Hierro, La Gomera y La Palma. Luego, las convergencias de los flujos de mar a tierra, provocarían lluvias en las zonas del interior de las islas centrales a partir de mediodía, destacando el caso de Tenerife. Dos mecanismos diferenciados entre sí, pero actuando ambos en el mismo territorio en un reducido espacio de tiempo.

En cuanto a las convergencias, eran favorecidas por la ausencia de vientos, puesto que el archipiélago había quedado encuadrado justo en el centro de la borrasca, así dominaban las brisas que ayudaban a generar nubosidad de evolución diurna de cierta dimensión vertical, sobre todo «cumulus congestus» arrojando acumulados de precipitaciones bastante repartidos por diferentes vertientes de las islas y que vemos en el siguiente mapa.

Nubosidad convectiva, «Cumulus congestus» entre otros, frente a la capital santacrucera.

Fotografía de Alberto Galván. Atardecer del 25 marzo 2019.

El martes, la influencia de la borrasca fue debilitándose tras barrer de oeste a este el archipiélago y acercarse al continente africano, convirtiéndose de nuevo en una perturbación que tenía mayor influencia en capas altas que en bajas. Volvía, por lo tanto, a ser una DANA . Las lluvias, pese a seguir registrándose tanto martes y miércoles, han tenido un carácter muy localizado en el espacio y tiempo, algo muy propio de una DANA, a diferencia de las que se dieron el lunes, típicas más de las borrascas. Lo vemos en el siguiente mapa de precipitaciones del miércoles 27.

De hecho, hoy viernes la misma DANA ha vuelto, ha realizado una especie de desplazamiento en «boomerang», volviendo al Atlántico en lugar de continuar adentrándose en Marruecos, por lo que se nos ha vuelto a situar prácticamente encima, y de nuevo ha dejado lluvias de carácter intenso, concentradas en unos pocos lugares y con acumulados llamativos en unas pocas horas, lo que suele denominarse coloquialmente como «una lluvia por barrios».

Queda claro pues, tras lo expuesto, que todas las estructuras atmosféricas son tremendamente dinámicas, van variando casi cada segundo su composición, nubosidad, temperatura, humedad, etc. Es por ello importantísimo una observación continuada de las mismas ya que, por ejemplo, el carácter de las lluvias es muy diferente de unas a otras, y dependiendo de si se trata de un tipo de estructura u otra va a tener un comportamiento típicamente diferente en nuestro tiempo, incluso ninguna DANA es idéntica a otra DANA, como tampoco lo somos las personas.

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