El efecto Foehn en la isla de La Palma

Foto: María Afonso
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La Palma tiene en su paisaje una imagen inmortalizada, una estampa que genera el interés y hasta el asombro de los habitantes de la isla y de sus visitantes. Es la cascada de nubes, claramente perceptible desde el Valle de Aridane, ¿pero, cuando observamos este fenómeno local, sabemos con certeza qué estamos viendo?   

 

Los naturales de la Isla Bonita conocen el fenómeno como “la brisa”, en cambio, si empleamos una terminología científica estaríamos hablando de Efecto Foenh. En la isla de La Palma, este fenómeno ocurre con tiempo estable y se caracteriza por vientos húmedos, de amplio recorrido marítimo, procedentes del norte. La masa de aire es obligada ascender sobre el relieve de una montaña (nubes procedentes de la vertiente de barlovento) y que, al enfriarse dicha masa, el vapor de agua se condensa generando nubes y, en ocasiones, precipitaciones. Cuando esa misma masa supera la dorsal volcánica de la isla (Cumbre Nueva-Cumbre Vieja) y desciende por la otra ladera de la montaña (sotavento, zona de El Paso) pierde humedad, calentándose rápidamente entre 0,6ºC y 1ºC cada 100 metros, a medida que aumenta la presión al descender, dando lugar a un aire seco disipándose la nubosidad, al calentarse el aire por encima del punto de rocío.

El muro de nubes que apreciamos, principalmente desde la vertiente oeste, depende también de la altitud de la inversión térmica, ya que en puntos en los que la altura de la montaña es inferior a 1500 metros podremos observar la cascada de nubes sobrepasando la “línea que separa” una ladera de otra.

La isla de La Palma, parece entonces, dividirse en dos “mitades climáticas”. Tiempo nuboso, fresco y húmedo a barlovento, con abundante vegetación mayor pluviosidad y, a sotavento, tiempo seco y despejado.

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