LA VERDAD OCULTA SOBRE EL EPISODIO «HISTÓRICO» DE CALIMA DE FEBRERO DE 2020

El reciente episodio meteorológico de severa calima, que afectó a Canarias entre el 22 y 24 de febrero quedará alojado, sin duda, en la memoria colectiva. Pero sin embargo, "sólo" rompió determinados récords, por hay que “colocarlo” donde merece, separándolo del ruido mediático y aportando datos objetivos y contrastados, ya que la memoria y percepción individual tiende caer hacia su propio carácter subjetivo.

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El sábado 22 de febrero, publiqué en esta web un artículo con una tabla de una serie incompleta de datos históricos sobre concentraciones de polvo en Canarias.  Lo cual, me llevó a afirmar, errónea y precipitadamente, que el actual episodio de febrero de 2020, era el de mayores concentraciones de polvo en suspensión de los 30 últimos años.

 

CORRIGIENDO MI ERROR

El gráfico (ver abajo) publicado en la cuenta oficial de la AEMET–Izaña el pasado lunes, 24 de febrero, señala que se produjeron tres intrusiones de polvo sahariano de forma consecutiva, entre los días 22, 23 y 24 de dicho mes, medidos por el programa de monitorización e investigación de aerosoles, en el observatorio atmosférico de Santa Cruz de Tenerife. La entrada de polvo con mayores concentraciones (de los tres días anteriormente citados) se dio durante el día 23, superándose los 3600 µg/m3 de micropartículas PM10.

Los datos del anterior episodio más intenso de calima en Canarias, datan de concentraciones de más de 5500 µg/m3 de partículas inferiores a 10 micras (PM10) que se dieron el día 6 de enero de 2002, según el estudio (FRECUENCIA, ESTACIONALIDAD Y TENDENCIAS DE LAS ADVECCIONES DE AIRE SAHARIANO EN CANARIAS 1976-2003, DORTA et. al, 2005) del cual hemos extraído la siguiente tabla:

«Estos datos, se han medido recogiendo el material litogénico sahariano con captadores de alto volumen (MCV), instalados en las cumbres de la isla de Gran Canaria y a una altitud aproximada de 1.900 metros, separados del suelo para minimizar la influencia de materia particulada local». Pueden consultar dicho trabajo en el siguiente enlace: https://accedacris.ulpgc.es/handle/10553/459

Por lo tanto, el episodio de severa calima de febrero de 2020, que ha alcanzado 3600 µg/m, no ha podido superar a la de 2002 en cuanto a concentraciones de polvo en suspensión, ya que en esta última se superaron los 5500 µg/m3 de PM10, como he mencionado arriba. Recuerden que ambos episodios severos han ocurrido bajo condiciones de inestabilidad atmosférica, algo muy poco frecuente en cuanto a las intrusiones de polvo sahariano, que se suelen dar, en promedio, bajo condiciones de estabilidad, tal y como menciona el estudio antes reseñado.

Además, el sistema depresionario, que arrastró el polvo en suspensión y originó el episodio de advección sahariana el 6 de enero de 2002, fue más potente y se acercó más al continente africano y el sahara, que es esa “fuente de polvo”. A diferencia de ese, en este episodio febrero de 2020 la DANA transitó desde Madeira hacia el oeste de Canarias permaneciendo algo alejada del continente, por lo que no es raro pensar que esa fuera una de las causas por las que no transportara tanto polvo como la del 2002. Y esto a pesar de que, en ambos casos, se produjeron deposiciones húmedas de polvo, al verse el polvo sahariano envuelto en la circulación de un flujo húmedo. Esto último ha sido determinante para que ambas sean 2 de los episodios más destacados de concentraciones de polvo en suspensión en Canarias de los últimos 30 años.

 

ES EL PRIMER EPISODIO REALMENTE SEVERO DE CALIMA EN ESTA ERA “POSTDIGITAL”

Los efectos que ha provocado esta prolongada advección sahariana, y que ha venido acompañada de fortísimos vientos, se han visto traducidos en numerosos daños en el mobiliario urbano, además de múltiples focos de incendios en diferentes islas, en un contexto de sequía invernal en el archipiélago y coincidiendo con las fechas en las que se celebran los dos principales carnavales de Canarias.

Todos esos factores hacen que los canarios hayamos tenido una percepción mucho mayor de que nunca había sucedido una situación de esta magnitud y severidad, distorsionando así la intensidad real que ha tenido el episodio en la mente colectiva. Cuando ni siquiera no ha sido la de mayor concentración de polvo ni siquiera de este siglo XXI

Como dato extra, hay que decir que de media al año se suelen recoger entre 10.000 y 20.000 µg/m3 de polvo en suspensión en total, con lo cual, las cantidades de entre 3000 y 5000 µg/m3 que se han recogido en un solo día en estos excepcionales episodios de 2002 y 2020, suponen la llegada en un solo día de entre una quinta y una cuarta parte del polvo en suspensión recogido en promedio durante todo el año en Canarias.

 

CASCADA DE RÉCORDS DE TEMPERATURA

Poco se ha mencionado en los medios los diferentes récords de temperaturas que ha batido este severo episodio de advección sahariana de febrero de 2020. Más de 7 récords absolutos de temperatura para un mes de febrero cayeron en series de las más amplias y representativas de AEMET en Canarias. Los récords del domingo 23 de febrero de 2020 fueron:

  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en aeropuerto de Tenerife-Sur, con 23,9ºC (la anterior 22,9ºC en 1990)
  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en el Aeropuerto de La Palma, con 20,9ºC (la anterior 20,6ºC en 2010)
  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en el Aeropuerto de Gran Canaria, con 22,3ºC (la anterior 20,1ºC en 1998, también superada el día siguiente -día 24- cuando se registró 20,2ºC)

Mientras que también se batieron varios registros al día siguiente, lunes 24 de febrero:

  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en el Aeropuerto de Lanzarote, con 20,8ºC (la anterior 19,8ºC en 2010)
  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en el Aeropuerto de Fuerteventura, con 20,8ºC (la anterior 19,5ºC en 2008)
  • Temperatura más alta absoluta para un mes de febrero en el Aeropuerto de Tenerife-Sur, con 31,9ºC (la anterior 30,0ºC en 1990)
  • Temperatura mínima más alta para un mes de febrero en Santa Cruz de Tenerife, con 21,6ºC (la anterior 20,6ºC en 1998).

Para que se hagan una idea, esa temperatura máxima del Aeropuerto de Tenerife-Sur, de 31,9ºC el día 24, es el valor más alto medido en dicha estación en invierno desde 1981, y es 3ºC superior a la media de las temperaturas máximas de agosto, el mes más cálido en dicha estación.

Además, fuertes rachas de viento que superaron los 100km/h en zonas de Tenerife, como el Puerto de La Cruz, Tacoronte, La Victoria y Las Mercedes; en Gran Canaria: Valleseco, San Nicolás, Puerto de Mogán. En incluso superándose los 120km/h en Agulo, La Gomera (135,7kmH), Alto Igualero, La Gomera (126,7kmH), o en Las Mercedes, Tenerife (120,2kmH) el domingo 23 de febrero.

La razón por la que ambas variables (temperatura y rachas de viento) dieron tan altos valores no fueron solo debido al elevado gradiente barométrico que se produjo entre el anticiclón y la DANA, sino también al efecto foenh y de los vientos de ladera los cuales modificaban dicho flujo sahariano (ya cálido de por sí), calentándolo y acelerándolo aún más por efecto de subsidencia del aire. Todo ello, a causa del importante protagonismo que tiene el relieve de las islas y el obstáculo que ofrece a los flujos que llegan a las islas.

 

¿HA SIDO CULPA DEL CAMBIO CLIMÁTICO?

La respuesta es negativa. El episodio de severa calima del que hablamos en el presente artículo, ha sido originado por la acción conjunta de una Depresión Aislada de Niveles Altos (DANA) al oeste del archipiélago, y del anticiclón de las Azores, al oeste peninsular. Entre ambos, han generado un largo pasillo de vientos desde el interior del Sáhara hasta el océano, quedando Canarias justo en medio. Un pasillo provocado por un alto gradiente barométrico, o diferencia de presión entre ambas estructuras. En este pasillo de vientos, el flujo se movía desde el este hacia el oeste (desde el continente hacia el océano atlántico), levantando gran cantidad de polvo en suspensión y transportándolo en dirección oeste. Por lo tanto, el cambio climático no ha tenido nada que ver (de forma directa) en esto que ha ocurrido.

Mapa calima 23F
Mapa de presión en superficie (23 de febrero a las 12 UTC). Modelo ECMWF

 

Es oportuno recordar, que las DANAs son estructuras que centran su radio de acción en altas altitudes, generalmente por encima de los 4000 msnm. Por lo tanto, son diferentes a las borrascas, las cuales centran su actividad no solo a elevadas altitudes, sino también a niveles superficiales, aunque ambas compartan un mismo origen, el chorro polar.

Además, es sabido que, según la dinámica atmosférica, tanto las DANAs como las borrascas son estructuras efímeras en la atmósfera, que están evolucionando y cambiando sus propiedades desde que son emitidas en sus puntos de origen. Cabe señalar, que una DANA puede evolucionar hasta convertirse en una borrasca, durante un tiempo determinado, y viceversa.

Lo que dice la evidencia científica al respecto de las depresiones aisladas en niveles altos (DANA), es que se han incrementado en número desde 1960, en zonas favorables de ambos hemisferios (latitudes medias, sobre todo). Aquí tienen el enlace a uno de esos estudios científicos: https://journals.ametsoc.org/doi/full/10.1175/JCLI-D-19-0497.1

Es decir, de forma indirecta sí que estamos viendo que los cambios en la dinámica atmosférica global están dando como resultado, entre otras cosas, un incremento en el número de DANAs. Estas estructuras no son buenas ni malas por sí mismas, sino que dependen de dónde se colocan y de la interacción que tienen con el resto de estructuras atmosféricas, para terminar dejando episodios de lluvias o, como en este caso, uno de los episodios de advección sahariana y calima más intensos de los últimos años en Canarias, pero no el que más en cuanto a concentraciones de polvo, recuerden.

Aunque no puedo negar que estamos ante un episodio meteorológico histórico, pero más debido a la repercusión social y mediática, por su intenso seguimiento en redes sociales y por haber desencadenado diferentes sucesos (múltiples incendios, fuertes rachas de viento, destrozos de mobiliario urbano y agricultura, gran reducción de visibilidad y afectación en la salud de la población por la exposición al polvo en suspensión, trastocar las festividades locales) en varias islas en un corto espacio de tiempo, que por los umbrales superados (o no) de calima, temperaturas y vientos.

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