CORONAVIRUS COVID-19 Y SU DIFERENTE GRADO DE MORTALIDAD ENTRE PAÍSES

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Desde el inicio del brote, y al menos hasta comienzos de día 14 de marzo de 2020, se han registrado más de 145.000 casos de COVID-19 en todo el mundo. #Italia es el país europeo al que más le está afectando el #coronavirus en cuanto a víctimas mortales, y nos preguntamos cuáles podrían ser algunas de las causas que han desembocado este complejo escenario sanitario.
En el país transalpino, se han registrado, hasta el momento, más de 17.500 casos y han muerto más 1.200 personas, es decir, el virus tiene en este país una tasa de mortalidad de más del 7%. Y es cierto que, con toda probabilidad, ese número de contagios contabilizados es menor al que realmente hay. En consecuencia, solo podemos manejarnos con los datos que se han constatado en los test que hacen en cada país.

 

Por otro lado, en China, la tasa de mortalidad es menor, correspondiendo a una cifra del 3,9% y en otro país asiático como Irán, presenta una tasa de un 4,5%. Mientras, en España, «tan solo» han fallecido el 2,5% de las personas infectadas, aunque esta cifra no sea tan válida, debido a que el virus ha llegado más tarde a nuestro país y aún no ha alcanzado la curva más alta de contagios, el cual se espera que se produzca la próxima semana.
 
La tasa de mortalidad depende, obviamente de múltiples factores, desde los hábitos y precauciones tomadas por la población tanto infectada como libre de virus en cada país, la densidad de población de cada nación, ciudad y zona afectada, su capacidad de respuesta tanto desde el ámbito sanitario  como político y de los medios de información. Son docenas de factores los que influyen en el número de contagios y por lo tanto, en el número de fallecidos por el virus.

 

Pero no deja de ser curioso, observar como el virus está teniendo mayor porcentaje de mortalidad en un país europeo que en otros países asiáticos, en los que el virus ha alcanzado su «clímax». Una de las explicaciones de este fenómeno podría deberse a la edad media de la población del país o zona afectada y, sobre todo, a la cantidad de personas de más de 65 años que tienen los países que hemos mencionado. En España, la población de más de 65 años en 2018 suponía el 19,3% de la población total, mientras que en Italia, este rango de edad suponía un 22,7% de la población; mientras,  en China este grupo de población solo supone un 10.9% del total. Es decir, de estos cuatro países, incluyendo Corea del Sur, Italia es con diferencia, el más envejecido poblacionalmente hablando.

Infectados y decesos por Coronavirus Covid-19
Mapa de casos confirmados y muertes por COVID-19 a nivel global a 14 de marzo de 2020
 
Con estos datos de los casos detectados y constatados, que no son realmente todos los acontecidos, lo que queremos apuntar desde un punto de vista estadístico y geográfico, aunque tan solo tengamos el ejemplo de Italia como único país europeo en el que, por desgracia, el virus ha alcanzado su clímax, es que este virus se está comportando, en cuanto a mortalidad se refiere, de forma diferente en cada país. Pese a que esto depende de muchos factores, tal y como mencionamos antes, la cantidad de personas mayores de 65 años en cada país puede estar siendo determinante para influir en el conteo de víctimas y la tasa de mortalidad del #virus en cada zona.

 

Es decir, tal y como se sabe desde hace un tiempo, para este virus existen unos determinados colectivos de riesgo, más vulnerables, como son las personas mayores, los niños y personas con patologías previas relacionadas con el sistema respiratorio o también con deficiencias en su sistema inmunológico. Pero no por ello el resto de colectivos, personas adultas, jóvenes, adolescentes y sanas, están exentas de responsabilidades, ya que aunque no tengan la misma probabilidad de contagiarse o de sufrir y desarrollar la enfermedad, son igualmente agentes portadores del virus, el cual pueden hacer llegar al resto de colectivos más vulnerables.

 

Desde esta web, apelo a la #responsabilidad de todos nosotros para seguir y cumplir las normas, sobre todo en cuanto a desplazamientos, las interacciones con otras personas y las medidas de higiene. No es momento de hacer vida social, la responsabilidad también de las personas jóvenes, a las cuales el virus no nos pueda «afectar» tanto, a no ser que tengamos algún problema previo, sino el riesgo de contagiar sin saberlo a personas de nuestro entorno que sí puedan desarrollar síntomas graves con resultado incierto, que pueden llevar como bien sabemos a la muerte, contribuyendo además a saturar los servicios sanitarios que todos podríamos necesitar en un momento dado.

 

Es por todo ello que un servidor, quien les escribe, me siento en la responsabilidad como ciudadano y como geógrafo de aportar mi grano de arena, esperando ser de utilidad con esta reflexión y esta breve exposición de datos en esta delicada situación.

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