Calima no es polvo en suspensión, aunque ambos términos se confundan.

Fotos de Nicolás Luis González y David Ayut
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Fotos de Nicolás Luis González y David Ayut. Agradecimiento a Francisco Machín por su blog «InvestigAdHoc»

La confusión entre ambos términos, probablemente se deba, a que conviven como parte de un mismo fenómeno meteorológico. El aire proveniente del desierto del Sáhara es seco y cargado de polvo. En su desplazamiento hacia Canarias se va cargando de humedad, enfriándose y ralentizándose en sus capas inferiores por el contacto con el agua de mar, de ahí que la llegada del aire sahariano se produzca con anterioridad y de forma más notable en zonas altas y de medianías de las islas. Tenemos, por lo tanto, que el vapor de agua de las capas altas se ve inicialmente desplazado hacia las capas bajas, donde aún no ha llegado el aire cálido. Así, se alcanzan situaciones de saturación de vapor de agua y, consecuentemente, de condensación con la correspondiente formación de calima (enturbiamiento por la reducción de la visibilidad debido al aumento del vapor de agua), llegando incluso a descargar agua en forma de lloviznas. Al día siguiente, el aire sahariano ocupa la capa inferior, aumentando la sequedad ambiental y desarrollándose el polvo en suspensión. Es cuando se expresa la popular  frase: “hoy si hay un día de calima”, siendo más correcto decir: “hoy hay mucho polvo en suspensión”.

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