El temporal del este, con vientos intensos, calima, en enero de 1999 y otros episodios severos del día de Reyes.

Hacemos un breve repaso a destacados episodios inestables que llegaron con los Reyes Magos.

0 1.771
Página 6 de 6 :
Un clásico histórico
  • 1. Temporal del este. La furia del día de Reyes y jornadas posteriores de 1999
  • 2. 6 de enero de 1958
  • 3. 4 al 9 de enero de 1964
  • 4. 6 de enero de 1979
  • 5. 6 de enero del 2002. Calima extrema de Reyes. La tormenta roja.
  • 6. Un clásico histórico

6. Un clásico histórico

 

Para finalizar, nos hemos guardado un clásico histórico. Viajamos en el tiempo, al año 1766.

 

Del libro «Historia de Arucas» pag. 122, de Pedro M. Quintana, cronista oficial:

Érase la tarde del lunes 5 de enero de 1766. Soplaba un aire tibio de Sur, salpicando la tierra de gruesas gotas y encapotando el cielo con negros nubarrones. Los truenos y relámpagos no se hicieron esperar. La lluvia torrencial causaba por doquiera los mayores estragos, arrastrando enormes piedras que caían volteando por riscos y laderas. Los vecinos de Arucas no creyeron escapar con vida. Cayó un rayo sobre el Pico de Osorio, reblandecido ya por las aguas, lo que produjo un alud de piedra y tierra, que rodando barranco abajo cubrió la parte más baja de Las Vegas, quedando éstas inundadas, a modo de laguna.

El párroco y algunos vecinos lograron refugiarse en el templo y expusieron a su Divina Majestad, pidiendo compasión y misericordia; al mismo tiempo que en la oscuridad brillaban los relámpagos, retumbaban los truenos y las aguas caían espantosamente. Allí permanecieron hasta que, al tercer día, fue amainando el temporal y pudieron verse los estragos incalculables que habían producido, siendo providencial que no pereciese persona alguna de esta jurisdicción. Este cataclismo lo ha registrado la tradición con el nombre de «Temporal de Reyes».

 

Todo hace suponer que aquel episodio severo, según los testimonios escritos, se tratase de una onda del este, aunque sabemos que no es fecha para este tipo de perturbaciones. El Pico Osorio, un referente orográfico del norte de Gran Canaria, se llamó durante muchas décadas, y aún hoy en Firgas, como Pico Rayo. En zonas cercanas a la ciudad de Arucas, encontramos evidencias de aquel aluvión histórica que se cebó con la ciudad del norte de Gran Canaria.

Las referencias presentes en documentos de la época, como la expresión “aire cálido”, nos hace pensar que el fenómeno estuvo vinculado a una onda del este, y que afectó a laderas del este, como habitualmente ocurre en este tipo de perturbaciones tropicales.

En Agüimes hubo un alud de piedra y lodo y arrasó la villa. Según las crónicas, llovió durante trece días. La precariedad económica que trajo consigo el desastre desembocó en motines en toda la isla, donde destaca el motín de Telde. Un dato más, la crecida del barranco de Guiniguada en la capital grancanaria, derrumbó el popular Puente de Palos, que unía los dos núcleos históricos de la ciudad.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

16 + 19 =